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Ser sensitivo

Hace tiempo que me di cuenta de que el mundo es mucho más que lo que vemos con los ojos. Es mucho más que lo que podemos tocar, oler y oír. No quería aceptarlo, no era consciente de ello pero alguien a quien conocí por internet le pareció que yo era sensitiva, o como me dijo entonces: tenía un don. Quiso conocerme en persona para confirmarlo y así fue. Yo lo tomé como una excusa para quedar pero lo cierto es que me dijo: efectivamente lo tienes, pero si no lo aceptas vas a enfermar por ello. Y desapareció de mi vida. Lo que no lo hizo fue esa frase en forma de sentencia que he recordado tantísimas veces.

La vida da muchas vueltas. Es algo que siempre digo. Y entre vuelta y vuelta van sucediendo cosas que pasas por alto y otras que se te van quedando gravadas. La sensación es la de resistirte a algo hacia lo que alguien te empuja pero por mucho que te resistas, te van a llevar hasta allí. Lo que sucede es que tardarás más tiempo, darás más vueltas, te sucederán cosas que no entiendes… pero al final te harán llegar a donde querían que llegaras. Vaya, que si tu destino es ese, por mucho que te resistas, lo va a ser, de una manera más fluida o más brusca y dura. La mía fue de esta segunda manera…Quien me mandaría resistirme.

Lo cierto es que una vez llegados al punto de aceptar lo inevitable, parece que todo empieza a tener sentido. Cosas que no entendías tienen una explicación y a partir de ahí has de batallar en solitario con un cúmulo de cosas. No es un camino fácil pero a veces es muy gratificante. Es algo cansado y a menudo doloroso y molesto pero no sirve de nada negarlo.

Así pues, empecé a decir lo que percibía y sentía a mucha gente y… ¡¡tachán!! Resultó tener mucho sentido. Hasta cosas que me parecían incongruentes, para la persona que recibía el mensaje, era algo significativo. Empecé a formarme a través de cursos, lecturas, práctica y sobretodo mucha práctica. Me alegra saber que hay un grupo de personas a las que puedo recurrir y que recurren a mí, si nos necesitamos, porque no hay que olvidar que dones tenemos todos pero no todos son iguales.

Estaría bien que en este punto hicieses un ejercicio y en una hoja y sin mucho pensar escribieras lo que se te ocurra al pensar en cuál es tu don. Entre ellos seguro que encontrarás aquella fortaleza o habilidad que te caracteriza. Una manera de detectarla es haciendo memoria de cosas que te han dicho a lo largo de los años y analizar si te encaja. En mi caso, por ejemplo, siempre me han dicho que tengo una voz que transmite calma y eso es algo que a mi no me lo parece pero me lo han dicho tantísimas veces que quizás forme parte de ese don principal. Y es por ello, por lo que en estos tiempos de tantas emociones alteradas, tantas tensiones, nervios, insomnio, etc. me planteo hacer unos audios para ayudar a dormir y a relajarse. Es decir: algo que siempre me han dicho como una virtud, ahora se puede convertir en una herramienta de ayuda. Y lo mejor de los dones es emplearlos para cosas positivas.

Me gustaría que investigaras sobre tu don y que entre todos pongamos un granito de arena para lograr algo bueno en estos momentos tan difíciles para mucha gente.

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