noviembre 2020 archivo

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HABLANDO DE SUEÑOS

Escalando la Torre Agbar de Barcelona

Con mi taza de café…

Recuerdo esa sesión en la que expliqué aquel sueño en el que pertenecía a una tribu de seres gigantescos pero de muy buen corazón. Seres capaces de escalar sin miedo y con grandes habilidades. En ese sueño, llegando a la cima sujetando a mi hijo con una mano y con la otra ayudándome en el ascenso, de repente ante mí caía mi mujer que iba más adelantada que yo. Sí, en esa vida yo era un varón y tenía descendencia, cosa que por aquel entonces no era real aún. Se me planteó un gran dilema: si quería salvar a mi mujer debía soltar a mi hijo. Aquella encrucijada me hizo despertar con muy mal cuerpo. ¿Quién es capaz de decidir  sobre algo así? La respuesta es que en algún momento de la vida nos encontramos con situaciones parecidas, no siempre tan complicadas pero sí en las que cualquiera de las elecciones que hagamos nos llevarán a algo desagradable. Pero son situaciones en las que nos vemos obligados a elegir. 

El análisis de ese sueño me llevó a otro sueño anterior en el que éramos seres bajitos pero con una inteligencia e intuición espectacular. Físicamente todos éramos iguales pero nuestro interior era lo diferente. Venía un ser especial, un Maestro que debía seleccionar a unos cuantos y con solo mirarnos conocía nuestro interior. En esa época o en ese planeta, luchábamos por el agua, era el gran tesoro. Y de ahí que enlazara este sueño con el anterior.

Con esto empezamos a trabajar sobre el simbolismo del agua, las diferentes cualidades de cada una de las tribus y para qué servían. Todo ello analizado desde mi punto de vista y trasladado al momento que estaba viviendo. La psicóloga me señalaba puntos sobre los que no había sido consciente y hacía que me los cuestionara. Cada pregunta me llevaba a otro lugar, a otro sueño, a otra reflexión. Y así fui entrelazando sueño e informaciones que me permitían entender el momento presente que estaba viviendo. Jamás pensé que los sueños pudiesen darme tanta información sobre mis preocupaciones, vivencias y emociones.

Ese día en la sesión aprendí muchísimo pero también descubrí algo que me interesaba: la interpretación de los sueños. Y ahí yo, que disfruto aprendiendo, busqué un curso de interpretación de sueños. Es curioso que lo que más recuerdo es a ese profesor que fumaba mientras nos  enseñaba. Recuerdo que encendía un cigarrillo y tras unas cuantas caladas impulsivas lo apagaba a la mitad para inmediatamente encenderse el siguiente y hacer lo mismo. Creo que me parecía tan curioso aquello que no he logrado olvidarlo. Y ahora que está prohibido fumar en tantos sitios me parece impensable que años atrás alguien pudiese dar clases fumando.

Los tiempos cambian pero lo que se mantiene son las cosas que aprendimos y nos fueron útiles en su momento, porque con la práctica las convertimos en hábitos. Y te aseguro que el hábito de analizar los sueños es una gran herramienta de autoayuda.

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RECUERDA TUS INICIOS

Todo empieza mucho antes de lo que recuerdas

Con mi taza de café…

Recuerdo que de bien pequeña empecé a leer a Agatha Christie. Me apasionaban sus novelas y era algo que a mi familia le sorprendía. La lectura pasó a ser una gran pasión de infancia, me tenían enganchados esos libros en los que intentaba descubrir al culpable, casi nunca con éxito. Años después mi abuela me explicó algo que me hizo reír: el misterio la ponía tan nerviosa que siempre se leía primero el final para conocer quién era el culpable y entonces ya luego podía iniciar la lectura del libro. Jamás entendí cómo era capaz de acabar una novela de misterio empezando a leerla por el final. Y lo cierto es que se las acababa muy rápido. Y ahí está el kit de la segunda confesión que me hizo: me voy saltando unas cuantas páginas, porque total, no me pierdo del hilo de la historia.

Y aquí tenemos una gran reflexión sobre lo que es y lo que parece. Pero ¿quién es nadie para cuestionar lo que sea sobre el otro? Lo que está claro es que todos observamos y opinamos y no siempre conociendo toda la verdad. Yo quizás tampoco era muy consciente de mi propia verdad sobre el interés por esos libros. La intriga y la curiosidad me llevaban a esa lectura incansable de Agatha Christie. No me preguntes por su vida porque no sé nada ni recuerdo los títulos de sus novelas, solo sé que siguen en casa de mis padres y que me encantaban. Ahora pienso, pasados muchos años que esa parte misteriosa que tanto me interesaba era la pincelada que daba información sobre mi vida futura. Pero en ese momento ni yo ni nadie lo sabíamos.

Ahora, muchos años después de eso, he de confesar que el misterio ha formado parte de mi vida paralela sin saberlo. Hay una parte que no vemos pero que sentimos y que existe. Eso que no explicamos a nadie e intentamos pasar por alto porque no logramos entenderlo. Esas casualidades y misterios que forman parte de la vida de todos. Cuando ahora hablo de ello con la gente, te das cuenta que todos compartimos esa creencia en algo que no sabemos explicar o que nos da miedo hacerlo. Me he encontrado a muchas personas aliviadas por poder hablar por fin de ello sin tabúes. Otras que habían intentado dejar a un lado esas experiencias y que han vivido de repente situaciones que les han obligado a mirar a todo esto de frente y se han encontrado perdidas. Sé que el que dirán es algo que nos frena a la hora de actuar. Y esto se relaciona con el miedo. Pero también sé que cuando encuentras a alguien con quien puedes hablar de ello, todo tu mundo cambia.

En mi época laboral en el mundillo financiero, conocí a unas cuantas personas con las que juntos descubrimos algo que en ese momento no entendíamos. Nuestros descansos en la sala de fumadores dieron para mucho. Empezamos con el poder de las piedras. Luego una compañera nos habló de una sesiones que no lográbamos entender pero que nos dieron para muchas risas y conversaciones. Lo que a veces empieza con la risa acaba por ser un tema serio cuando lo hablamos entre personas a las que nos gusta aprender. Así acabamos de visita a la Catedral de Barcelona para empezar a percibir. Ya no sé si son los nervios o que es, pero acabas percibiendo. Pero en seguida, al volver a la realidad lo descartas. No lo ves, no lo entiendes, así que no lo puedes colocar en ningún archivo de tu cerebro. Así que va directo a la papelera de reciclaje. Lo que no sabes, es que si no vacías esa papelera, esa información sigue ahí, a la espera de algo que te la haga rescatar. Y así es como sucedió. 

Te seguiré contando, porque cuando buscas el origen de algo, casi nunca lo recuerdas todo. Muchas cosas siguen en esa papelera y es cuando empiezas a trabajar mentalmente en ello, que empiezas a recuperar esa información y recuerdas que el origen es otro diferente al que creías. Y eso no solo te sucederá en una ocasión.



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Ser sensitivo

Hace tiempo que me di cuenta de que el mundo es mucho más que lo que vemos con los ojos. Es mucho más que lo que podemos tocar, oler y oír. No quería aceptarlo, no era consciente de ello pero alguien a quien conocí por internet le pareció que yo era sensitiva, o como me dijo entonces: tenía un don. Quiso conocerme en persona para confirmarlo y así fue. Yo lo tomé como una excusa para quedar pero lo cierto es que me dijo: efectivamente lo tienes, pero si no lo aceptas vas a enfermar por ello. Y desapareció de mi vida. Lo que no lo hizo fue esa frase en forma de sentencia que he recordado tantísimas veces.

La vida da muchas vueltas. Es algo que siempre digo. Y entre vuelta y vuelta van sucediendo cosas que pasas por alto y otras que se te van quedando gravadas. La sensación es la de resistirte a algo hacia lo que alguien te empuja pero por mucho que te resistas, te van a llevar hasta allí. Lo que sucede es que tardarás más tiempo, darás más vueltas, te sucederán cosas que no entiendes… pero al final te harán llegar a donde querían que llegaras. Vaya, que si tu destino es ese, por mucho que te resistas, lo va a ser, de una manera más fluida o más brusca y dura. La mía fue de esta segunda manera…Quien me mandaría resistirme.

Lo cierto es que una vez llegados al punto de aceptar lo inevitable, parece que todo empieza a tener sentido. Cosas que no entendías tienen una explicación y a partir de ahí has de batallar en solitario con un cúmulo de cosas. No es un camino fácil pero a veces es muy gratificante. Es algo cansado y a menudo doloroso y molesto pero no sirve de nada negarlo.

Así pues, empecé a decir lo que percibía y sentía a mucha gente y… ¡¡tachán!! Resultó tener mucho sentido. Hasta cosas que me parecían incongruentes, para la persona que recibía el mensaje, era algo significativo. Empecé a formarme a través de cursos, lecturas, práctica y sobretodo mucha práctica. Me alegra saber que hay un grupo de personas a las que puedo recurrir y que recurren a mí, si nos necesitamos, porque no hay que olvidar que dones tenemos todos pero no todos son iguales.

Estaría bien que en este punto hicieses un ejercicio y en una hoja y sin mucho pensar escribieras lo que se te ocurra al pensar en cuál es tu don. Entre ellos seguro que encontrarás aquella fortaleza o habilidad que te caracteriza. Una manera de detectarla es haciendo memoria de cosas que te han dicho a lo largo de los años y analizar si te encaja. En mi caso, por ejemplo, siempre me han dicho que tengo una voz que transmite calma y eso es algo que a mi no me lo parece pero me lo han dicho tantísimas veces que quizás forme parte de ese don principal. Y es por ello, por lo que en estos tiempos de tantas emociones alteradas, tantas tensiones, nervios, insomnio, etc. me planteo hacer unos audios para ayudar a dormir y a relajarse. Es decir: algo que siempre me han dicho como una virtud, ahora se puede convertir en una herramienta de ayuda. Y lo mejor de los dones es emplearlos para cosas positivas.

Me gustaría que investigaras sobre tu don y que entre todos pongamos un granito de arena para lograr algo bueno en estos momentos tan difíciles para mucha gente.

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Tiempos de confinamiento

TIEMPOS DE CONFINAMIENTO

Cuando te dicen que «estás confinado» automáticamente en tu cerebro se lee «estás castigado». Ya solo usar esa expresión nos produce un sinfín de emociones negativas que inician esa cascada hacia el malestar interior. Tal vez ya tenías pensado no salir ese día, o no desplazarte fuera de tu comunidad pero el hecho de que te lo prohiban te produce malestar y hace que te aparezca una sensación de encierro forzoso cuando tu ya lo habías decidido. Pero una cosa es decidirlo uno mismo y otra muy diferente que te lo impongan.

Nuestros padres y/o quizás nuestros abuelos ya vivieron una época en la que no podían hacer todo lo que querían porque no había posibilidades. En las últimas décadas esto había cambiado y nos había llevado a poder disponer de lo que deseáramos. Si queríamos el coche tan caro, tranquil@ que ya te lo financia el banco o irnos de viaje o comprarnos lo que fuera que se nos había antojado. Nos facilitaban lograr lo que queríamos pero sin darnos cuenta, había empresas que se beneficiaban de esos deseos. Casi siempre han sido deseos materiales. Los anuncios, la televisión, el entorno, etc…todo estaba confabulado para crearnos unos determinados deseos. 

Ahora, todo está cambiando. Ha aparecido una enfermedad, un virus, que no distingue entre clases sociales ni edades. Todos estamos expuestos. Si pararlo implica encerrarnos, entonces económicamente nos hundimos. Si no nos encerramos tenemos que tomar múltiples medidas. Algunas nos resultan incongruentes como el famoso «no aprietes el botón de la ducha de la playa porque te puedes infectar pero los botones del parquímetro si puedes tocarlos, no pasa nada». Y como esas cosas habría mil. Un día tenemos libertad y al siguiente nos la quitan. Eso hace que al final decidamos por salud mental no cuestionarnos las cosas y obedecer sin más. 

Recuerda que vivimos rodeados de un nuevo virus pero también recuerda que vivimos. Y eso implica que nos centremos en adaptarnos a la nueva situación de la manera más efectiva. Buscar la manera efectiva de ser feliz en la actualidad es un trabajo importante, muy importante. Podría escribir sobre ello, pero me gustaría no limitar las mentes de quienes leéis esto. Me gustaría que cada cual pensara las múltiples manera de lograr ser feliz y ojalá alguien sea valiente y quiera compartirlo con los demás y deje un comentario. Creo que entre tod@s se puede lograr mucho. Es el momento de innovar, de crear, descubrir y multitud de retos más.