septiembre 2018 archivo

Uncategorized

El poder de la risa

A lo largo de la vida vivimos etapas que nos hacen sonreír y ser felices y otras que no. Lo fácil nos aflora de manera automática, sin pensarlo. Lo complicado es poder sonreír cuando lo que sucede a nuestro alrededor no nos hace sentir bien. Pero es en esos momentos cuando tenemos que hacer el esfuerzo. Es entonces cuando debemos mirarnos al espejo y decirnos que todo va a ir a mejor y sonreír. Es solo un gesto, no parece mucho, pero hecho a diario se acabará transformando en una respuesta automática que en nuestro organismo tendrá el efecto de crear una emoción positiva.

Simplemente una frase puede cambiar nuestro humor; eso lo sabemos, lo hemos experimentado todos. Entonces ¿porqué no decirnos frases positivas? Y otra cosa muy importante es el valor que des a lo que TU piensas, sientes y haces. Este auto-reconocimiento ha de estar siempre por encima de opiniones externas; que siempre puedes tener en cuenta pero que has de intentar que no te condicionen.

Rodéate de personas que te hagan reír, pero eso no significa que te alejes de las que lo están pasando mal y también pueden necesitar tu ayuda. Hoy en día está muy de moda esto de rodearse de gente positiva, alejarse de personas tóxicas, etc. Pero es bueno relativizarlo todo, pues cuando estamos pasando por un mal momento nos gusta tener a alguien al lado que nos ayude y extienda su mano. Las relaciones se están volviendo más frías por la creencia de alejarse de lo malo y acercarse a lo bueno, llevada al extremo.

Piensa en lo que te hace sonreír. Piensa en quien necesita una sonrisa o un abrazo. Enfoca tu vida desde la alegría.

 

Uncategorized

La amistad: visión actual

No dejo de oír hablar de charlas en redes sociales, de teorías sobre el orden, la amistad, las relaciones tóxicas, cómo ser padres, etc. Vivimos un momento en el que la búsqueda de la perfección nos está haciendo olvidar lo realmente importante: la naturalidad de las cosas.

Es muy útil el conocimiento de las relaciones que nos resultan tóxicas, de la mejor manera de vivir una vida plena, etc. Pero esto nos lleva a un punto importante: nos alejamos de las personas que nos necesitan porque están pasando un mal momento. Pero que sucede cuando tú mism@ estás pasando por esa mala etapa….que necesitas que te ayuden, que estén a tu lado. Pero claro, si nos alejamos de los que están envueltos de negatividad en un momento de sus vidas, tendremos que entender que también se alejen de nosotros cuando estemos pasando por lo mismo. ¿Dónde está la relación sana? ¿dónde está el concepto de amistad? Hemos pasado a ser conocidos que disfrutamos de la compañía mutua cuando todo va bien pero que nos distanciamos cuando las cosas se ponen feas. Es como si una nube envuelve a la persona que nos necesita y nos da miedo que nos chupe la energía y nos alejamos. Es complicado con todo esto poder encontrar a alguien capaz de ser AMIG@.

Mi familia ha vivido momentos muy duros en los que hemos visto como algunas personas se acercaban y otras se alejaban. Cuando estos momentos pasan, porque aunque no lo parezca, pasan; te das cuenta del barrido de amistades que has hecho de una manera un poco dura. Pero también sabes que esos que se han acercado en los momentos duros son con los que realmente puedes contar y confiar. El mal momento, te ha traído un regalo: la verdadera amistad, la que nos hace grandes, ricos y afortunados. Hace poco, dos personas que pasábamos por un mal momento, nos acercamos y de ahí no solo ha surgido una amistad sino que al final se ha creado como una pequeña gran familia que sabes que tienes a tu lado y que a ti también te tendrán en lo bueno y en lo malo. Sin papeles, sin compromisos pero con un gran sentimiento los unos hacia los otros.

Hace poco me hicieron llegar una historia sobre la que todos tendríamos que reflexionar, se llama «Las cuatro estaciones»:

Había una vez un hombre que tenía cuatro hijos.

El hombre buscaba que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces los envió a cada uno por turnos a visitar un peral que estaba a una gran distancia.

El primer hijo fue en el invierno, el segundo en la primavera, el tercero en el verano y el hijo más joven en el otoño.

Cuando todos ellos habían ido y regresado; su padre los llamó, y juntos les pidió que describieran lo que habían visto.

El primer hijo mencionó que el árbol era horrible, doblado y retorcido.

El segundo dijo que no, que estaba cubierto  con brotes verdes y lleno de promesas.

El tercer hijo no estuvo de acuerdo, dijo que estaba cargado de flores, que tenia aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa más llena de gracia que jamás había visto.

El último de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos, y dijo que el peral estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.

Entonces el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían razón, porque ellos solo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.

Les dijo a todos que no deben de juzgar a un árbol, o a una persona, solo por ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son, el placer, regocijo y amor que viene con la vida puede ser solo medida al final, cuando todas las estaciones ya han pasado.

Si tú te das por vencido en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano, y la satisfacción  del otoño.

No dejes que el dolor de una estación destruya la dicha del resto.

No juzgues la vida solo por una estación difícil.

Aguanta con valor las dificultades y las malas rachas, porque luego disfrutarás de los buenos tiempos.

Sólo el que persevera encuentra un mañana mejor.

(Anónimo)