agosto 2018 archivo

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El arte de Enlazar

Me parece curioso como a veces se van sucediendo las cosas. Enlazar, relacionar, unir, encadenar una serie de sucesos aleatorios creando una imagen. Así es como a veces encontramos a esa persona especial que nos acompaña en la vida, con la que formamos una familia y con quien nos sentimos a gusto. Si crees que hablo de una pareja, vas equivocad@. Hablo de las relaciones humanas constructivas, aquellas que son tan especiales que hacen que nuestra vida cambie.

Hay personas que sin apenas conocerse son capaces de establecer un vínculo emocional tan intenso que puede aportar un bienestar enorme. Sentirse parte de algo es tan importante para la salud mental, que sin ello podemos caer en una depresión. Y lo peor de todo, es que cuando pasa el tiempo y sentimos que no formamos parte de nada, que no acabamos de encajar con nuestro entorno, podemos caer en el desánimo y en la baja autoestima. Simplemente es que no estamos en el lugar ni en el momento adecuado, que nos hemos rodeado de personas que no nos sumaba, que podíamos estar rodeados de personas con envidias o a las que envidiamos. Al final se reduce a la importancia que tienen las relaciones humanas sanas, a evitar las relaciones tóxicas. Y para ello hemos de saber identificarlas, hemos de querernos suficiente y amarnos a nosotros mismos y no permitir que nadie nos trate como si fueran superiores.

Todas las personas son diferentes y todas son especiales. Los lazos que puedes crear con tu entorno social y natural te aportarán las vitaminas emocionales extras que necesitas para ser feliz. No renuncies a tu felicidad porque entonces estás renunciando a tu valía y eres el ser más importante para tí mism@. De esta manera después podrás ayudar a los demás, pero primero cuídate a tí.

Si observas los grupos sociales de tu entorno más cercano podrás ver esos movimientos que se dan. Como las personas guapas (según un estereotipo) sin tener que hacer mucho esfuerzo logran integrarse con mayor facilidad. Como las personas tímidas requieren de mucho tiempo de acercamiento para poder ser valoradas. Como el grupo crea una sensación de fortaleza ante el resto de personas que se encuentran fuera de él. Todos estos movimientos y relaciones se pueden observar fácilmente. Lo importante es que nunca sientas que estás por debajo de nada ni nada. Es como una especie de teatro en el que cada cual tiene un papel, juega un rol. Por suerte el mundo es muy grande y hay muchísimas personas, así que tienes donde y a quien elegir. Si no te sientes bien con lo que tienes, cambia. Todo es empezar imaginando y soñando. Es el arte de crear una nueva realizad, de enlazar tu vida con el entorno que deseas, de crear relaciones fuertes.

 

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Indefensión aprendida

Sobre los 8 o 9 meses de vida, el ser humano tiende a crear los vínculos de apego con sus progenitores y personas más cercanas. Es muy importante que éste vínculo sea fuerte para que la persona se sienta segura.

En nuestra sociedad cada vez hay más personas con problemas de autoestima, de inseguridad y de ansiedad. Y es que sentirse sol@ y desamparad@ es un estado emocional muy debilitante. El sentimiento de abandono se relaciona de manera directa con la baja autoestima, por sentir que nadie nos quiere y que por ello se alejan de nosotros o nos abandonan. Vemos a muchas personas que viven rodeadas de personas constantemente y a pesar de ello se sienten sol@s y no encuentran sentido a la vida.

Es un problema social importante que deberíamos tener muy en cuenta a la hora de educar a nuestros hijos e hijas. Porque el sentimiento de indefensión a menudo es aprendido y no tiene nada que ver con la realidad. Por ello hay personas que parecen solitarias y no se sienten indefensas ni abandonadas y en cambio otras que viven acompañadas constantemente sí que lo hacen. Es curioso como la mente va gestionando la información presente con el fin de que encajen en los esquemas que tiene montados.

Es como si la mente fuese una cajonera en la que se guarda en cada cajón una categoría concreta. Por ejemplo, en uno las camisetas, en otro las faldas, otro para los pantalones y de repente nos llega un vestido y un peto y no sabemos muy bien en que categoría ponerlos. Podemos mezclarlo con otras cosas o bien desecharlos porque no nos encajan en nuestra organización. A partir de ahí todo lo que nos llegue que no podamos archivar claramente lo desechamos. La mente funciona así, y si hemos aprendido a sentirnos indefensos, curiosamente la información presente que nos indique lo contrario, nos descoloca tanto que podemos llegar a ignorarla.

Parece mentira que algo que nos pueda hacer bien, lleguemos a ignorarlo por no saber como actuar ante ello. Es como el que ha aprendido que no sabe hacer nada bien y se lo han repetido tanto que ha llegado a creerlo casi sin darse cuenta. Esta persona muchas veces no son conscientes de sus logros y se atribuyen en cambio todos los fracasos que sucedan a su alrededor a pesar de que la gran mayoría no tiene nada que ver con ellos.

 

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La vida en ruinas

Hay momentos en los que sentimos que todo lo que habíamos construido se derrumba de un plumazo. La vida cambia en segundos, las pequeñas decisiones pueden originar grandes cambios de rumbo.

A veces nos saturamos de tareas que no nos apetece hacer pero que creemos que es necesario para llegar a una determinada meta. Y pasan los días, semanas, meses, años y esa meta no la hemos alcanzado. Y ahí seguimos con esas obligaciones autoimpuestas que no nos hacen felices. No nos damos cuenta de eso hasta que empezamos a ser conscientes que no somos felices, que queremos más, que no dejamos de actuar porque hemos llegado a un punto en el que pararnos a pensar nos asusta. Y es que nosotros mismos nos hemos creado nuestra propia prisión. Pero nos hemos puesto tantas normas y obligaciones que dejar de hacerlas nos hace sentir mal. Y seguimos adelante como el ratón en su rueda. NUESTRA VIDA ESTÁ EN RUINAS Y NO SABEMOS QUE HACER.

¿Qué hace alguien cuando compra una casa en ruinas? La reconstruye con toda la ilusión, a su gusto, crea un proyecto y toda la acción se dirige a lograrlo. Durante la reconstrucción te sientes ilusionado y feliz y por fin acabas tu obra y te sientes orgullos@ de lo que has logrado. Y lo mejor de todo, es que el camino, la obra, a pesar de las dificultades que hayas podido ir encontrando lo has hecho con optimismo, alegría e ilusión.

Ahora que sientes tu vida en ruinas es el momento de reconstruirla. Empieza de cero, proyecta lo que deseas y trabaja con ilusión hacia ese objetivo final. Lo vas a lograr, porque tú tienes todo lo necesario para reconstruirte, para lograr crear la casa que deseas. Pon todo tu empeño, sueña con ello, imagina y visualiza a dónde quieres ir a parar, cual es tu objetivo final y orienta tu día a día a esa obra. Esa gran obra eres TÚ.