marzo 2018 archivo

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Agorafobia

La información exacta de lo que esta enfermedad es la podréis encontrar descrita en multitud de webs. Pero por experiencia puedo deciros que esta enfermedad tiene múltiples caras y no a todos nos afecta de la misma manera ni en las mismas situaciones.

Hay una parte de la enfermedad que es común, y es el MIEDO. Éste puede ser a muy diversas cosas pero por lo general es un miedo tan generalizado que casi es más fácil decir a qué no tenemos miedo; y os aseguro que es a muy poquitas cosas.

Cuando debido a una crisis inicial se sucede una serie de acontecimientos que nos generan una ansiedad más generalizada que nos llega incluso a paralizar, es cuando empiezan nuestros problemas más palpables. Y digo palpables, ya que los problemas suelen venir de lejos, lo que sucede es que cristalizan justo en un momento concreto. Es como si la mochila que cargamos a nuestras espaldas carga una última cosa que hace que el peso sea insoportable y no nos permita seguir avanzando por la vida. No es que esa última cosa sea la causa sino que es la gota que colma el vaso y hace estallar todo en mil pedazos.

Y es así, como se siente, como algo que nos cambia la vida de la noche a la mañana y nos deja perdidos en un mundo interno difícil de ver por los demás. Solamente quien padece esta enfermedad llamada agorafobia es capaz de entender la magnitud del problema. Cuando oímos que todo está en nuestra cabeza, que solo nosotros somos capaces de curarnos, etc somos conscientes de ello, lo sabemos. El problema no es ese, el problema es que necesitamos ese lazarillo que nos guíe. Nos hemos quedado ciegos de repente cuando paseábamos por un lugar nuevo y nos hallamos desorientados, perdidos y sin puntos de referencia a los que agarrarnos para poder salir de ahí. Y eso es lo que no ven los demás, eso es lo que no entienden porque ellos siguen viendo, y están en un lugar conocido y relativamente seguro. No ven que los necesitamos pero no para fustigarnos sino para que nos den la mano y nos ayuden a caminar por la nueva vida que nos hemos encontrado. Y que con esa ayuda podremos volver a continuar con nuestro camino por nuestra cuenta. Eso sí, desde una nueva visión, desde una nueva perspectiva, desde una nueva vida.

Porque desde el momento en el que nos estalla la agorafobia nuestra vida cambia, nuestra vida no puede seguir siendo la misma. Nuestro cuerpo y nuestra mente nos decía primero y nos gritaba después que teníamos que cambiar, que así no podíamos seguir. Pero el ajetreo del día a día y el estrés y otros problemas y situaciones no nos «permitían» parar y nuestro cuerpo gritó BASTA de la única manera que le habíamos dejado: la AGORAFOBIA o en otros casos otros TRASTORNOS DE ANSIEDAD.

Así que para todos y todas aquellas personas que sufren algún problema de ansiedad me gustaría decirles que no están solos, somos muchos los que lo estamos viviendo o lo hemos vivido.

Mi formación como psicóloga me dio la parte teórica de todo esto pero para mí, la gran licenciatura, la titulación la obtuve a partir del momento en el que ME DIAGNOSTICARON AGORAFOBIA.

Estoy aquí como profesional de la psicología y como paciente, en definitiva como persona. Sé de la importancia del CAMBIO para superar todo esto y a pesar de que recae en cada uno de nosotros ponerlo en marcha, también sé lo importante que es ese «lazarillo» que nos ayude a iniciar nuestro camino, el camino del cambio, el camino de la superación y la curación.

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La Tristeza y la Furia

LA TRISTEZA Y LA FURIA

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta… En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas… Había una vez… un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia. Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque. La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber porqué- se baño rápidamente y mas rápidamente aun, salió del agua… Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró… Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza… Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque. En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba. Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.

Del libro de Jorge Bucay: “Cuentos Para pensar

Página web de Jorge Bucay – http://www.bucay.com